Un agosto de un año atrás se escuchaba todos los días el mismo disco, con lagrimas en los ojos y preguntas obsesivas que de una u otra forma iban referidas a un ser que no estaba mas allá de esta plenitud terrestre.
Un septiembre... pasando los veinti tantos días de haberme reencontrado conmigo por aquel agosto 25' a unos días de la verdad, volví a escucharlo, inevitablemente nunca se iba a extinguir el efecto que cada una de esas canciones querian decirme desde el principio hasta el final.
Mi primera vez en el amor, fue casi tan incrépida como su segunda melodia. No oir la ojarasca crepitar y si oir sus ruidos, su voz diciendome: ''te estaba esperando, siempre acá''. Nunca fui tan feliz. Madurar en el amor a una edad de presipitaciones, como dejar esas chocolatadas inmunes y hacer nuestra primer ronda de mates.
El tiempo hizo que su amor me haga triunfar en mi alma, alguien habia ganado y sabia que era yo. Estaba de vuelta conmigo, valio la pena tanta lucha y espera...
Un 30 de septiembre despues de un viaje de diez dias y una espera interminable para mecerme en su divina multitud, pasando el dia de los estudiantes sin estribos, decidimos despertar de la primavera para vivir en ella el tiempo que la vida nos quiera dar.
Hoy con un año mas, vemos ala deltas en la mayoria de los cielos que nos estremecen. Usamos los ojos para decir las veces que queremos reir, usamos la boca para besar el instante como marcado en el aura de cualquiera que quiera verlo y sentirlo, como si fuera facil... dicen que la felicidad injusta es, excepto al morir y que bueno que nos morimos todas las veces que tenemos felicidad.
Esta mañana, dude al despedirme y las mañanas no son efectivas cuando entendes el despertar, pero nadie se lleva tu nectar. Mi alguien está tan cerca y tan lejos cuando se aleja de si.
Los dos despertamos ausentes a nuestro delicado sueño, te invito que volvamos al jardín, al jardín de los presentes.